viernes, 2 de enero de 2015

Empacando para un viaje…




Cuando nos preparamos para un viaje en moto, no el Antiguazo de siempre, sino una travesía de aventura, vivís momentos de estrés divertidos que estoy seguro todos en algún momento o de alguna forma han vivido.

Es cada vez mas difícil Encontrar un lugar lo suficientemente interesante que cumpla con los requisitos para ir a buscarlo, localizado en algún recóndito lugar que normalmente será de difícil acceso y con varios y variados problemas logísticos que enfrentar, te sale el macho que llevas dentro y te propones vivir tal aventura. El siguiente paso es trazar la ruta después de mucha investigación con tus fuentes fidedignas (mapas, Google, Wikipedia, tus amigotes experimentados,  chóferes de buses extra-urbanos, etc.) para lograr una lista de los obstáculos y tipos de caminos que puedes enfrentar. Ruta trazada, descansos, puntos de interés descritos y todo subido al GPS, Es justo ahí cuando empieza la aventura.

Teniendo ya en mente un torbellino de ideas de lo que te puedes encontrar en el camino empieza la dura tarea de empacar. ¿Qué llevar? Normalmente empiezas pensando en tu cuidado personal y luego vas agregando las herramientas que necesitaras para cada obstáculo de la aventura. Entonces salen a luz tus ínfulas de productor de cine con álter ego de reportero de National Geographic y hay que decidir entre todo el equipo de video y foto que llevaras para documentar la aventura.

Como buenos chapines, la empacada de la maleta empieza a las 10pm de la noche anterior a la salida. Poniendo todo en la mesa del comedor o la cama para hacer un último chequeo, chequeo mental por supuesto porque mancho que se respeta se recuerda de todo y no escribe una lista.  Al fin tienes todo lo que tu lógica dicta llevar, haces la comparación mental del volumen de equipaje y capacidad de tus maletas, te das cuenta que llevas demasiado… Es en este punto, pasada la media noche, con angustia de que no dormirás suficiente para el largo recorrido propuesto, con un poco de hambre y sueño, ya un poco nervioso porque tendrás que discriminar en que llevar, despiertan todos esos sentimientos de inseguridad agravados cuando la mujer que vive contigo (madre, esposa, novia o amante) se acerca enojada porque la vas a dejar sola y empieza a opinar en lo que deberías llevar.

Tomas valor y empiezas a hacer que lo que escogiste llevar quepa en las maletas armando y desarmando no sé cuantas veces buscando el orden perfecto entre eficiencia y balance. Escoges el equipo que llevaras puesto y caes rendido a dormir las pocas horas que quedan para arrancar el viaje.


“Las leyes de Murphy están basadas en la máxima “Si algo puede salir mal, Saldrá mal”. Justo cuando te de frío en la montaña que se te ocurrió remontar, te darás cuenta que el suéter fue una de las cosas que tu macho interior prefirió dejar…”

José del Busto R.
Guatemala.

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